Salud Familiar: 5 Consejos Primordiales

Preocuparnos por la salud no es un tema nuevo, más cuando se trata de tomar decisiones o cambio de hábitos que pueden repercutir positiva o negativamente en nuestra salud y estado de ánimo. Desde nuestra posición individual en muchas ocasiones implementamos dietas, rutinas de ejercicios, de limpieza; entre otros hábitos, que nos ayuda a encontrar el bienestar y el equilibrio. ¿Qué pasaría si cada integrante trabajara por la salud familiar? ¿Es posible adquirir hábitos colectivos que ayuden a llevar una buena salud en familia?

¡Por supuesto que sí! La salud familiar es un proceso continuo, que se construye a diario con la cooperación de todos y cada uno de los integrantes del núcleo familiar. Es el conjunto de hábitos y costumbres que se establecen a medida que se quiera conseguir el equilibrio, de forma que prevalezca por encima de los imprevistos que surjan en la vida familiar. Imprevistos asociados con factores económicos, afectivos o particularmente con la salud.

Con estos imprevistos en mente, hemos preparado 5 consejos primordiales, que fácilmente podrás implementar en tu hogar, para gozar de armonía y salud familiar.

1. Dar ejemplo es el primer paso

Antes de imponer órdenes o reglas en tu hogar, debes enfocarte en dar el ejemplo primero. Enfócate en ser líder y como tal, unificar a tu familia para que todos trabajen por el mismo objetivo.

Es bueno que se establezca una hora específica para hacer las labores del hogar, que las tareas sean asignadas equitativamente y puedan rotarse a lo largo de la semana; así éstas sean pequeñas, (extender la ropa, sacar la basura, cambiar sábanas…) pero esto ayuda a formar disciplina y orden. Cuando programes la lista de tareas, ten muy presente la limpieza de los espacios que comúnmente no son visibles (interior de armarios, repisas altas, rendijas, etc.), ya que allí se acumulan las partículas de polvo y bacterias que después terminan esparciéndose en el aire.

2. Limpieza e higiene

Ya que hablamos de las labores de limpieza, recuerda que tener buenos hábitos de higiene personal ayudará a cuidarnos de los virus y bacterias que flotan en el aire con la polución. Es cierto que lavarse las manos antes de cada comida se ha adoptado como una regla general, pero es aconsejable que se aumente la frecuencia de este hábito. El aseo personal diario no solo incluye el baño, cepillar los dientes y lavar las manos, también implica limpieza nasal diaria, exfoliación periódica de la piel y también limpieza regular de los oídos.

Cambia las sábanas de las camas una vez a la semana cómo mínimo para evitar la proliferación de ácaros. Recuerda que estos habitan en todos los lugares de la casa especialmente en cortinas, alfombras, peluches, almohadas y colchones; si periódicamente limpias y desinfectas estos elementos, minimizarás en grandes proporciones la fecundación de partículas alergénicas, que promueven la aparición de alergias y gripas interminables, con terribles congestiones nasales.

3. Adecuar espacios para comunicación

Más que un consejo, se convierte en un imperativo el hecho de que puedan salir a diferentes espacios un fin de semana, y realizar actividades de recreación o deporte; no solamente los alejará de la rutina del estudio y el trabajo, sino que también son espacios en los que se promueve la comunicación y la integración en familia.

Es el mejor espacio para hablar de los proyectos de la familia y compartirle a los niños cuáles son las metas, objetivos y acciones por lograr. Haciéndolos partícipes se sienten importantes y van a querer participar de todas las acciones que se les plantee.

4. Invítalos a hacer actividades físicas

Los momentos de esparcimiento son esenciales para trabajar el físico. Existen muchas actividades que se pueden hacer sin invertir dinero, con grandes ganancias para la salud y el estado físico. Puedes planear “mañanas energéticas” en la que todos los sábados o domingos, se propongan hacer actividades diferentes cada vez en las que todos puedan participar, pero que siempre se trabajen áreas y músculos distintos.

Como puede ser repetitivo el tema de hacer ejercicio, también es aconsejable que mires otras posibilidades como caminatas ecológicas, tardes de deportes, jugar con mascotas en el parque, salir a ciclo vía juntos. Con este tipo de planes todos estarán mejorando su estado físico; y tú promoviendo la unión, la comunicación y la salud familiar.

5. Comida sana y en casa

Desde que estás mercando los alimentos y víveres para tu hogar, procura poco a poco ir suprimiendo de la lista aquellos alimentos altos en azúcar y grasas saturadas, como congelados precocidos, enlatados, bebidas gaseosas y snacksen su lugar, aprovecha para experimentar nuevas recetas con otro tipo de alimentos. Hay cientos de recetas elaboradas por nutricionistas y especialistas de la salud, que incluyen altos valores nutricionales porque invitan al consumo de frutas, verduras y legumbres que crecen por encima de la tierra (no por debajo).

No sobra tener presente que en la medida de lo posible, estos alimentos tendrán más provecho si se cocinan en casa. Por lo que deberías evitar al máximo ordenar domicilios de comida chatarra. Este tipo de comidas se deben considerar como un gusto esporádico y no consumirlos en casa, sino que sean un motivo de reunión familiar.

Es natural que al principio todos se desmotiven de la idea de adquirir estas nuevas prácticas, sobretodo las de higiene diaria que pueden ser más difíciles de adoptar; pero una vez te habitúes a ellas y des ejemplo a tus niños, ya no querrán dejarlas, porque los beneficios que traen a la salud familiar, por ejemplo prácticas como la higiene nasal, no tienen precio. Verás cómo poco a poco todos se contagian menos de gripa en el colegio y en el trabajo; cómo las alergias se manifiestan cada vez menos, mientras las defensas se refuerzan.

 


Fuente: www.mifamiliasana.com